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lunes, 19 de febrero de 2018

Franz Ferdinand - Always Ascending


Luego de una espera de casi 5 años desde su último álbum (sin contar su colaboración con Sparks) , la banda escocesa Franz Ferdinand lanzó el pasado 9 de Febrero su nuevo disco llamado Always Ascending. Pero la banda regresó a la palestra musical no solo con su nuevo proyecto, el ex cuarteto añadió a dos nuevos integrantes; un nuevo guitarrista en remplazo de Nick McCarthy y un tecladista. Debido a estas nuevas adquisiciones por parte de la banda, se podría pensar que los escoceses optarían por cambiar su sonido; pero eso no pasa, el estilo tan icónico que hizo resaltar a la banda se mantiene de una manera un tanto nublada, pero eso no significa que se vea afectado debido a estos nuevos integrantes.

Always Ascending es un álbum donde la banda decide incorporar de manera completa un ritmo bailable, no es algo que la banda no haya hecho en el pasado, la diferencia es que ahora ese ritmo es una constante dentro del tracklist. A pesar de lo anterior, el reconocible sonido de la banda no se difumina en su totalidad, manteniéndose pulcro, pegajoso y disfrutable. Independientemente de eso, el álbum no goza de la memorabilidad que sus dos primeros álbumes poseen, y siento que ese es el mayor problema que tuve para poder decidirme sobre si el álbum me gusta o no; ya que gran parte de las canciones no lograban provocar ese sentimiento de volver querer a escucharlas, pero si las escucho, las disfruto igual.

Siento que ya en este punto he hablado mucho sobre el sonido del álbum, pero como mencione más arriba, Franz Ferdinand aún es capaz de ofrecer pasajes musicales interesantes. Debido a la partida de su ex guitarrista, el sonido de la banda empieza a cojear, ya que su característico enfoque a riffs liderados por las guitarras empieza a suavisarce; pero la banda logra fortalecer su debilidad gracias a la incorporación permanente de teclados; estos logran sentar una base estable que impulsa y acolchona las dinámicas que la banda ofrece. Agregar también que los escoceses agregan solo dos baladas al disco, la primera es “The Academy Award” la cual no disfruté tanto debido a que me recordaba mucho a “Walk Away” (una de mis canciones favoritas  por parte de la banda) en su estructura y melodía vocal;  y la segunda siendo “Slow Don’t Kill Me Slow”, un poco plana en su estructura pero a medida que más la escuchaba, más crecía en mí; además de que el final de esta canción funciona excelentemente para concluir el proyecto, generando la reflexión en el oyente sobre el álbum que se acaba de escuchar de una manera casi cinematográfica.

Lírica y temáticamente, el álbum no pareciera tener un concepto general el cual abordar, sino temas independientes el uno con el otro, dando como ejemplo las canciones “Paper Cages”, donde la banda alienta al oyente a terminar con eso que lo esté agobiando; “Huck and Jim”, en esta canción se hace la referencia a estos dos personajes creados por Mark Twain para entregar un mensaje de unidad entre las personas; y “Glimpse of Love”, en la cual se ataca la sobrevaloración de la belleza externa en la busqueda del amor actualmente. Por otra parte, algo que se puede apreciar a lo largo de toda la discografía de Franz Ferdinand es la constante repetición ya sea de algunas palabras o frases, pero pareciera que ese lado sarcástico que hacía a las letras resaltar en una primera instancia desaparece en este proyecto. Lo anterior se puede presenciar en canciones como “Lazy Boy”, “Finally”, donde la repetición no ayuda a reforzar los temas que se abordad en estas canciones.

Debido a los puntos que se mencionan anteriormente, se podría desprender la idea de que Always Ascending es un álbum donde la banda elige no hacer canciones tan complicadas en favor de sostener su postura de querer hacer un disco más bailable que trascendental. Lo anterior no significa que el álbum sea malo, todo lo contrario, el disco es generalmente bueno, ya que cumple con el propósito que la banda se estableció. A pesar de lo dicho recientemente, y un problema que ya mencioné más arriba, las canciones no logran generar las ganas de querer escucharlas de manera constante, pero aun así son disfrutables; sé que suena un tanto paradójico, pero ese es el sentimiento que me produce el álbum.

Canciones Favoritas: Always Ascending, Paper Cages, Finally, Glimpse of Love, Feel the Love Go, Slow Don't Kill Slow. 

Nota: 7.5/10



lunes, 12 de febrero de 2018

Justin Timberlake - Man of the Woods



Habrá alguien que no sepa quién es Justin Timberlake? Después de una espera de 5 años a partir de su álbum doble The 20/20 Experience, JT vuelve a la palestra musical junto a su nuevo proyecto llamado Man of the Woods. En esta instancia, Justin se deshace de su traje y corbata para dejarse crecer la barba y ponerse una camisa de franela que combine junto al paisaje que intenta retratar en este disco. A partir de ahora, Timberlake ya no es la celebridad que ha estado siendo en los últimos 20 años; ahora Justin es un hombre que tala madera, repara casas y cría animales e hijos por igual.

Partiendo por la idea de que un artista decida retomar sus raíces a través de la música es un concepto noble, que deja entender al oyente sobre las influencias que formaron a dicho artista. Generalmente, ese concepto produce buenos resultados, dando como ejemplo el último álbum de Lady Gaga, Joanne. En Man of the Woods se puede percibir las buenas intenciones de Justin al querer retratar su pasado (o presente) a través de este proyecto; pero, no se puede hacer un buen disco en base a buenas intenciones. Desafortunadamente, JT se muestra en una dualidad, atrapado por su personalidad de superestrella, y las ganas o intenciones de querer dejar eso atrás y volver a sus raíces sureñas; todo lo anterior genera un álbum desordenado y superficial.


El sonido del álbum es bástate diverso, Justin trata de mezclar elementos de géneros como R&B, Country, Rock, Americana, Funk, inclusive Reggae; lamentablemente, la mala ejecución al tratar de combinar todos esos elementos deja mucho que desear. Comentar que todos esos estilos están dispersos a lo largo del disco, quebrando el sentido de dualidad que Justin trata de establecer. Agregar también que todas las canciones, todas, tienen ese constante bajo digital que retumba durante cada canción, creando una incómoda mezcla entre los elementos del Country y otros elementos de producción más moderna. Otro aspecto que hace el sonido del álbum bastante desechable es lo redundante y planas que pueden ser algunas de las canciones, además de excesivamente largas. Las canciones “Midnight Summer Jam” y “Sauce” tienen un riff de guitarra que es idéntico, y las dos son innecesariamente largas y repetitivas.


Temática y líricamente es donde Justin alcanza la epitome de lo superficial y pretensioso con canciones como “Livin’ Off the Land”, “Waves” y “Man of the Wood”. En la primera, el multimillonario Justin se preocupa sobre no poder ser capaz de pagar sus cuentas. En “Waves”, Timberlake se maravilló tanto observando la naturaleza que tuvo que escribir una canción sobre ella, de la manera más hippienta que se podría pensar; y la última, es una carta de amor hacia su esposa, explicándole que su comportamiento es el resultado del entorno en donde él se crió. Pero el premio se lo lleva la canción “Supplies”, donde Justin se pone su capa de Macho Proveedor, diciendo que a su acompañante no le faltará nunca nada porque él ya lo tiene todo cubierto, porque un hombre del bosque siempre está preparado ante cualquier emergencia.

Como mencioné más arriba, el concepto que Justin trata de abordar es súper noble, cuando se hace correctamente; desafortunadamente, el resultado final del álbum no es el deseado. El problema general del álbum es que las ideas y conceptos que se tocan son muy poco desarrollados y basados en estereotipos, haciendo perder toda credibilidad sobre lo que Justin trata de contar o retratar en las canciones. A lo mejor, el hecho de afeitarme la barba hizo que no pudiera disfrutar de este proyecto cómo hubiese querido. A pesar de todo, hay canciones que me llamaron la atención y que no sufren de los males descritos anteriormente; La canción “Flannel” hizo que quisiera enmarcar mi camisa de franela debido a lo suave que es la canción, “Morning Light” a pesar de lo cursi que es, y la mejor canción del disco a mi parecer “Montana”.  

Canciones Favoritas: Morning Light, Flannel, Montana


 Nota: 3/10



sábado, 24 de junio de 2017

H - Burns - Kid We Own The Summer (2017)

Renaud Brustlein, más conocido como H-Burns, artista proveniente de Francia, nos entrega su sexto disco, mezclado por Rob Schapf, reconocido productor que anteriormente ha trabajado con Beck, Kurt Vile o el legendario Elliot Smith. Como si no fuera poco, el álbum, llamado "Kid We Own The Summer" fue masterizado por Greg Calbi, reconocido ingeniero de masterización que ha sido partícipe de trabajar con obras de artistas de la talla de Lou Reed, John Lennon, Bob Dylan, Bruce Springsteen o David Bowie.

En "Kid We Own The Summer" encontramos bellas piezas que rozan el folk con predominio de guitarras acústicas, melodías melancólicas y momentos que se asemejan a una tranquila tarde de un Domingo otoñal mientras llueve, aunque el título del elepé se trate del verano. 

Dentro de lo mejor de álbum se puede encontrar la nostalgica "We Could Be Strangers" que deslumbra con sus coros y una bonita sección de cuerdas, la canción homónima, que se guía por una melancólica pero bella linea de piano, "White Tornado" con el  aflijido tono de voz de Brustlein tomando la batuta, aportando con quizá el mejor coro en elepé, donde todo lo que suena en la canción evoca a tristeza, "I Sail In Troubled Waters" canción con una cadencia más enérgica que las anteriores, aunque de todas formas no se le pueda pedir mucho a la oscura voz de Brustlein, y la hermosa y apesadumbrada dinámica de "Turn On The Party Lights", poniendo otro gran coro.

Francia era otro país de donde no solía escuchar tanta música. Personalmente de allá me gustan bastante el indie-pop de Phoenix,  los electrónicos Air, la sicodelia de Melody's Echo Chamber, los excelentes soundtracks para películas compuestas por Yann Tiersen o la dulce música hecha por la  cantante pop Yelle. Ahora se suma a esta lista H-Burns, hacedor de un folk tristón, que, como fan acérrimo de Elliot Smith, me fascina.

Canciones Favoritas: We Could Be Stragers, Kid We Own The Summer,  White Tornado, I Sail in Troubled Waters, Turn On The Party Lights.

7/10