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martes, 21 de agosto de 2018

Deafheaven - Ordinary Corrupt Human Love



Deafheaven es una banda proveniente de la ciudad de San Francisco, lanzando su primer LP, Roads to Judah, el 2011. Pero no sería hasta el lanzamiento de su segundo larga duración, Sunbather (2013),  donde la banda llamaría la atención de una audiencia más masiva, eso debido a la combinación de estilos que se logró pulir con ese álbum. Poder categorizar a Deafheaven dentro de un estilo musical ha sido bastante difícil a lo largo de su carrera debido a los diferentes elementos que la banda toma de estilos como el Black Metal, Post Rock y el Shoegaze; pero, si nos ponemos a categorizar a Deafheaven dentro de un estilo, quitaríamos toda la entretención que significa escuchar a la banda.

Sunbather fue un álbum que tomó a todos por sorpresa debido a lo bien recibido que fue tanto por la crítica como por los fans, debido a lo refrescante que sonaba. Luego, en el 2015 vendría New Bermuda, el cual recibiría comentarios mixtos, mayormente favorables en todo caso; comentar que es en ese disco donde se ve a Deafheaven soltarse un poco de sus raíces Black Metal en favor de acercarse más a un Post-Rock de principios del 2000. En su cuarto disco, Ordinary Corrupt Human Love, Deafheaven se sumerge casi por completo en las influencias de bandas como Explosions in the Sky y Mogwai, pero ocupando pedales de distorsión y blastbeats  

El primer punto que quiero expresar respecto al sonido del álbum es, a pesar de la variedad de estilos que la banda ocupa para crear sus canciones, el proyecto se siente bastante accesible, siendo esto el primer strike contra el álbum. Con lo anterior no nos referimos a que porque suene más accesible significa que es malo, sino más bien,  ya  sean los momentos explosivos o los calmados, ninguno golpea con la intensidad que lo hacían en trabajos anteriores. Las partes explosivas no son tan potentes como lo eran en New Bermuda, y las transiciones no son hipnotizantes como en Sunbather, dando como resultado canciones fáciles de digerir para alguien que no esté familiarizado con la banda pero a la vez perdiendo una de sus características más llamativas. El segundo strike es lo poco interesantes que son canciones como “You Without End”, “Near” y “Night People”. Ninguna de las tres canciones mencionadas fue capaz de generar interés en mi dentro de lo que ocurría en cada una de ellas, siendo las tres planas, monótonas y poco trascendentales pala lo que es la escucha completa del disco; es una  pena que ni siquiera Chelsea Wolf haya sido capaz de salvar “Night People”, ya que su voz no se complementa en nada con la poca expresiva voz de George Clarke, este último cantando en un registro más común. Otra cosa que debo comentar, y esta no siendo un último strike, en “Honeycomb” y “Canary Yellow” la guitarra encargada de los solos me recuerda a una versión no tan eficiente de algo que haría Kirk Hammert; aun así hay pasajes que lograron quedarse pegados en mi memoria.

De toda la gente que conozco, que dice que le gusta Deafheaven, nadie se refiere a las letras, gran parte de los comentarios van dirigidos a la instrumentación y melodías; a pesar de eso, siempre he considerado que la banda tiene algo que ofrecer en cuanto a su lírica. En trabajos anteriores las letras hablaban de temas más funestos como la depresión y el abuso de sustancias, pero eso no pasa en  Ordinary Corrupt Human Love, ya que gran parte de las canciones hablan sobre gozar las pequeñas cosas de la vida. Es en éste proyecto donde la escritura me recuerda algo que Billy Corgan (Smashing Pumpkins) hubiese hecho para Adore (1998), ya que, ocupando un vocabulario bastante mundano las ideas de desarrollan casi llegando a ser melodramáticas; ejemplo de esto es "You Without End", donde se recita el cuento de un amigo de la banda, dando como resultado una explosión de dramatismo y cursilería. Otro ejemplo donde lo que describimos más arriba ocurre, pero de mejor manera, es en “Honeycomb”, donde un discurso de autoayuda es camuflado debajo del nombramiento de pequeñas miserias que la gente debe vivir día a día. 


No podría decir si el álbum es lo peor que ha lanzado la banda, o un proyecto excelente, ya que hay momentos que me agradaron, como también otros que preferiría no volver a escuchar; comentar que "Glint" es la única canción que disfruté de principio a fin. Considero que el resultado de éste proyecto se debe a la banda durmiéndose en sus laureles, ya que ellos se sabe diferente al resto y que cualquier cosa que lancen será recidiva con aplausos.A pesar de lo anterior, me llama la atención el gran recibimiento que éste álbum tuvo, y creo que eso se debe que Deafheaven aún suenan relativamente frescos; por eso se le ha aceptado el hecho de haber lanzado un álbum tan insípido como lo es Ordinary Corrupt Human Love.

Canciones Favoritas: Honeycomb, Canary Yellow, Glint


Nota: 6,5/10




jueves, 24 de mayo de 2018

Black Foxxes - Reiði (2018)

A primera vista, al ver aquella palabra foránea que aparece en el título del segundo álbum de Black Foxxes, la gente que no conoce a esta banda podría pensar que es una banda proveniente de Islandia, la misma tierra de Björk y Sigúr Ros. Pero no, el trío conformado por el vocalista y guitarrista Mark Holley, el bajista Tristan Jane y el baterista Ant Thornton son provenientes de Exeter, localidad propia de Inglaterra. 

La palabra ‘Reiði’ significa en español cólera o rabia, siendo el elemento principal en el segundo capítulo de esta banda británica, que maneja un sonido bastante ligado al rock alternativo de los 90s, tomando de referencia directa artífices como Smashing Pumpkins, Jeff Buckley o todo lo que engloba al grunge.  

Entonces, dicho esto, se tienen dos posibilidades: que la banda que posea aquellos sonidos de referencia fracase por el extenso tiraje que se la ha dado a aquellas influencias, o tratar de hacer algo diferente a base de aquella regla sónica. 

Al comienzo, todo parte muy bien con ‘Breathe’ siendo un tema básicamente post-grunge, con una estética muy parecida a lo que hizo Fuel o en menor medida Silverchair en los 2000s. Dicho esto, no deja de ser una canción bastante abordable. El siguiente tema también cumple los requisitos para ser uno disfrutable, ya que se puede ver una cara sónica diferente de Black Foxxes, en este caso con ‘Manic in Me’ entregando un sonido más ligado al emo. 

El tercer track, de nombre ‘Sæla’ (que quiere decir felicidad en islandés) es uno de los cortes más radiales rock/pop que se podrían encontrar en este álbum. ‘The Big Wild’, pieza que llega a continuación, también tiene esa chispa, con un coro bastante oreja y una instrumentación que llega a agradar.

La que llega como una especie de balada (‘It Had to be You’) tiende a ser un poco más difícil de digerir por la diferencia de efectividad, cosa opuesta que los anteriores tracks poseían. Las cosas empiezan a decaer en términos cualitativos con ‘JOY’ y ‘Am I Losing It’. La primera es un esfuerzo malogrado por hacer una canción a lo Nirvana o como At the Drive In, pero agregando momentos limpios bastante poco inspirados, y la segunda peca de ser constantemente plana. 

La que logra elevar el espíritu que estuvo en alto en las primeras cuatro canciones es ‘Flowers’ de estética soñadora y muy bien trabajada en guitarras e intensidades. Llegando ya a las últimas dos canciones del disco, ‘Take Me Home’ es en su totalidad armoniosa, menos en su clímax donde llega a marcar una gran diferencia, salvando a la canción de una peligrosa monotonía y haciéndola interesante, y finalmente llega ‘Float On’, que cierra de manera lúcida y rabiosa al final, pero un tanto extendida. Quizá si la canción hubiera sido más compacta, hubiera tenido un mayor efecto al concluir.

Sin ser una obra maestra, ‘Reiði’ consigue su propósito: ser un muy buen disco de Rock alternativo. Y aunque tenga sus vicios y canciones de sobra, se les perdona, ya que es recién el segundo disco de una banda con un largo futuro más allá de sus narices. La música de guitarra aún puede ser atractiva en el año 2018, y Black Foxxes es prueba de aquella tesis.

7,5/10

Favoritas: Breath, Manic in Me, Sæla, The Big Wild, Take Me Home.

No Favoritas: JOY, Am I Losing It.




martes, 22 de mayo de 2018

Frankie Cosmos - Vessel (2018)


Pareciera que a este punto, el poder femenino ya se tomó por completo el indie rock, porque hay artistas como Frankie Cosmos que están marcando una tendencia en los últimos discos que han salido, apuntando a un sonido en común. Si hace poco Soccer Mommy dejó caer un bombazo con su LP debut ‘Clean’, el tercer álbum de estudio de Greta Kline-más conocida como Frankie Cosmos- es la consolidación de un movimiento de indie-rock-femenino de gran peso cualitativo.

El flamante trabajo de Frankie llamado ‘Vessel’ posee 18 canciones, pero su cantidad de tracks no significa que sea un disco largo, pues la mayoría de sus canciones no llega a superar los dos minutos, haciendo que el tracklist se vuelva fugaz y disfrutable por pasar tan rápido de un track a otro, como si en las letras fueran plasmadas entretenidas historias resumidas al máximo.

Desde la partida se puede denotar la limpia dulzura a dos voces que puede ofrecer ‘Caramelize’, una de las canciones más largas de la placa, y eso que dura sólo tres minutos y medio.  Conservando los mismos elementos, pero siendo más compacta, el segundo track ‘Apathy’ continua con la idea propuesta desde el comienzo. Luego, llegaría una breve declaración de amor con ‘As Often As I Can’, donde Frankie le hace saber sus sentimientos su media naranja cada vez que ella puede.

Un momento acústico se desata en ‘This Stuff’ donde Frankie despliega un manifiesto más adolescente: dice no sentirse igual que las demás personas de su edad, que quiere hacer giras con una van rosa y que necesita hacérselo saber a alguien más, quizá a sus padres o familia. Hacia el final del track, se puede escuchar el sonido del gato-teclado que ha sido bastante popular en internet.

El formato banda vuelve en ‘Jesse’, una de las canciones más representativas del disco, que hace una gran dupla con la siguiente llamada ‘Duet’, una irresistible pero demasiada corta pieza que alcanza a llegar a niveles críticos de dulzura. ‘Accommodate’ tampoco se queda atrás, aportando algo más de velocidad al tracklist. La mini balada ‘I’m Fried’ gana peso con unos coros grupales muy bien logrados. 

La fugaz ‘Hereby’ y la acelerada ‘Ballad of R&J’ retrata lugares comunes del sonido anteriormente expuesto, siendo antesala para otra de las mejores canciones del elepé. La mencionada ‘Being Alive’ es todo lo que podría representar el sonido de Frankie Cosmos, funcionando de muy buena manera como pieza central del disco. 

Dentro de la última parte del disco, se podrían destacar la simpleza y dulzura de ‘Bus Bus Train Train’, el lado más dinámico en lo instrumental con ‘Cafeteria’ o el corto momento acústico pero entibiador de corazones ‘The End’. 

Siempre que hay discos con un largo tracklist, el oyente se podría cuestionar si hay canciones de sobra o algunas no serán de su gusto, pero al parecer no hay mucho de aquello en ‘Vessel’, una aventura musical de un poco más de media hora que Frankie Cosmos logró gestar a punta de dulzura y honestidad post-adolescente.

8/10

Fav Tracks: Caramelize, This Stuff, Jesse, Duet, Accommodate, Being Alive, Bus Bus Train Train, Cafeteria, The End.





domingo, 13 de mayo de 2018

Rolo Tomassi - Time Will Die and Love Will Bury It (2018)


En el año 2018 ya casi nadie habla de la música ligada al género core y de cómo éste se hizo popular hace 10 años atrás con su repetitiva estética y su también redundante patrón sonoro. Sin embargo, hay bandas como Rolo Tomassi que toman algunos elementos de este género y logran llevarlo a otro nivel. Su nuevo disco, llamado ‘Time Will Die and Love Will Bury It’ es un muy buen ejemplo de lo anteriormente dicho. 

El comienzo del quinto álbum de los ingleses con 'Towards Dawn' es celestial, ya que la pieza destella un suave instrumental de electrónica llena de matices y capas de armonioso sonido. La intro da paso a 'Aftermath', quizá la canción más melódica de la placa por sus dulces teclados, guitarras suaves y la dulce voz limpia de Eva Spence.

Las cosas cambian drásticamente con 'Rituals', donde Rolo Tomassi muestra su lado más pesado, a diestra de blast beats en batería y voces guturales. Continuando con el sonido más heavy, tenemos 'The Hollow Hour' que en sus siete minutos y veintiocho segundos muestra lo agresivo y frágil que puede ser la música de Rolo Tomassi.

En una faceta orientada en acordes más cercanos al jazz en su inicio y en sus quiebres, 'Balancing the Dark' sigue la senda pesada, siendo una pieza de constantes cambios estructurales y una trabajada instrumentación. 'Alma Mater' tiene mucha influencia absorbida de los hace poco extintos The Dillinger Escape Plan, ejecutando segmentos que claramente evocan al math-rock más agresivo.

Una pieza clave dentro del disco es 'A Flood of Light' que con sus más de ocho minutos no hace otra cosa que representar lo que es el actual sonido de Rolo Tomassi. Una dualidad que convive sin ningún problema entre limpios arpegios, atmosferas suaves y rabia constante representada por distorsión y cuerdas vocales exigidas al máximo.

La que es más corta, pero no menos intensa ‘Whispers Among Us’ vuelve a recalcar los elementos pesados anteriormente expuestos, con la diferencia de poseer un espacio limpio- instrumental a la mitad de su trayecto hasta el final de la canción. Un melancólico piano da comienzo a otra canción de ocho minutos: ‘Contretemps’ demuestra intensidad y calidad melódica en una instrumentación que llega a alcanzar niveles épicos, mientras una incansable Eva grita como si no hubiera un mañana para su garganta. Eso sí, la parte final de la pieza resulta armoniosa especialmente en la voz de la vocalista, dándonos a entender que su voz puede tanto llegar a asustarnos como hacernos soñar. 

‘Risen’ es la canción que más elementos post-rock contiene: Guitarras y teclados enreverberizados hacen que todo sea significativo y emotivo al final del álbum. Cerca del fin del track, un ruido parecido al silencio blanco se lleva todos los elementos hacia un fade out, dando término al quinto largaduración de los de Sheffield. 

Metalcore, post-hardcore, post-rock, y alguno que otro guiño a la electrónica es lo que hace una mezcla consistente en este disco, que sin duda lo hace el disco más cohesivo y redondo que Rolo Tomassi ha lanzado en su carrera. ‘Time Will Die and Love Will Bury It’ retrata sin duda a los hermanos Spence y compañía en su mejor momento musical.

8/10

Fav Tracks: Aftermath, Balancing the Dark, A Flood of Light, Contretemps, Risen



 

martes, 8 de mayo de 2018

Moby - Everything was Beautiful,and Nothing Hurt (2018)


Richard Melville Hall, más conocido como Moby, viene a presentar su quinceavo disco de estudio titulado ‘Everything was Beautiful, and Nothing Hurt’. Un título nostálgico junto con una portada que evoca a un mundo paralelo donde la sociedad más inteligente son las vacas y/o terneros. ¿Será esta una referencia a lo que Moby ha estado haciendo últimamente como activista por los derechos de los animales o por su reconocido veganismo? 

Una cosa es segura: el músico estadounidense nunca ha dejado de hacer música, lanzando 10 álbumes desde el comienzo de milenio, claramente sin alcanzar el éxito que le significó ‘Play’ del año 1999, ¿conteniendo en éste varias piezas que llegaron a ser hitos radiales como ‘Porcelain’ o ‘Why Does My Heart Feel so Bad?’.

En esta nueva instancia, Melville propone un sonido más ligado al trip-hop y el down-tempo que podría significar empalagoso o denso para los que buscan el lado más accesible de Moby, pero una joya para los que siguen los trabajos de Massive Attack, Portishead o Tricky. 

Como una introvertida y decaída respuesta a lo que fue la última elección presidencial de los Estados Unidos, Moby se para como un profeta, vaticinando lo que podría ser la debacle de la sociedad como actualmente la conocemos, exponiendo angustia, desesperanza e incertidumbre en cada una de las 11 canciones que contiene este largaduración. 

Piezas como ‘The Last of Goodbyes’ o ‘The Tired and The Hunt’ resultan simbólicas en cuanto al sonido al cual Moby quiere llegar: momentos sonoros reflexivos e inaccesibles con una temática en blanco y negro, si se llevara a parajes imaginativos. 

Siendo un disco no recomendable si crees que todo está bien en ti y en el mundo, ‘Everything was Beautiful, and Nothing Hurt’ es una sombría representación del mundo en que vivimos actualmente: un crudo lamento que es difícil de comprender y asimilar. 

6/10